Miranda Carrete: En momentos donde el reloj se detiene, en Tristana hacemos una pausa… Sí, volvemos a los orígenes… a ese lugar donde las voces nos abrazan.
Recuperamos el tiempo para producir un podcast de entrevistas. Diálogos fundamentales que nos invitan a repensar nuestra profesión como productoras.
Aquí está nuestra lista de Imprescindibles. Un ciclo de encuentros sonoros. Conversaciones para reflexionar sobre nuestro medio y lenguaje.
María Eugenia Waldhüther: «Creo que tengo un inconsciente sonoro que me acompañó siempre».
Diego Skliar: «Cada episodio inaugura la posibilidad de una conversación».
Hoy hablamos con Diego Skliar y María Eugenia Waldhüther.
Florencia Flores Iborra: «Diego Skliar y María Eugenia Waldhüther son integrantes del equipo de La Mar en Coche, un programa diario que estuvo al aire y en vivo durante 13 años en las mañanas de La Tribu FM 88.7 y que recientemente devino en el podcast En foco, donde conversan sobre temas políticos, artísticos y filosóficos.
Diego, María Eugenia, yo entiendo al podcast como radio demanda. Y vale la aclaración porque en esta línea La Tribu es uno de los primeros medios alternativos, de la ciudad de Buenos Aires que ha incursionado en la producción de podcast. Y Uds. en particular como La Mar en Coche también eligieron este camino… ¿A qué se debe esta búsqueda? ¿Qué beneficios u oportunidades encuentran en este formato?
Diego Skliar: Primero había surgido la idea de hacer un programa semanal en La Tribu de dos o tres horas, una especie de resumen semanal o de programas de sábado a la mañana, un poco como intención. Pero en el verano que estábamos en ese parate, pensándolo, se resignificó la idea y las ganas y apareció esta idea de hacer un podcast basado en la entrevista directa. Entrevistas de una hora, 45 minutos después fuimos buscando distintos formatos y cosas, todavía seguimos indagando en eso, pero con la idea de ir al núcleo de lo que habíamos conseguido en 13 años. El núcleo quiere decir el núcleo filosófico político, el estatuto del proyecto. Hacer un programa todos los días implica cubrir coyunturas, estar detrás de la noticia, saber que uno también está acompañando en la mañana una radio, con lo cual hay todo un rol de la música, del humor, de la dinámica que se da entre los que hacen aire. HTH, la hora, la temperatura, la humedad y determinadas cuestiones, pero que también nos dábamos cuenta que a lo largo de los 13 años el proyecto tenía un estatuto filosófico político… En algunas entrevistas que habíamos logrado, en algunas columnas que estuvieron mucho tiempo, entonces fue como pensar qué implicaba hacer una hora de un programa que tenía en realidad, históricamente hasta 15 horas semanales. Y bueno, fue como extraer el néctar del asunto, una discusión para nada menor de decir adónde, ¿a dónde enfocamos para que sea gol todo lo que se dice? Esa es la búsqueda un poco… Que la entrevista sea de una contundencia importante, porque también lo que busca es trascender el espacio tiempo. O sea que tenga la mayor cantidad de sentido posible, después de cuatro Big Bang. Que pueda resignificar la humanidad unas cuantas veces y que le pueda dar play algún podcast de La Mar en Coche, de lo que estamos haciendo hace algún año y pico y que bueno, todavía algo de ese contenido tenga sentido porque habla del trasfondo de la humanidad y de los entornos relacionales. Así que un poco más parece que esa es la de la búsqueda en la que nos encontramos en la mutación todavía sucediendo.
María Eugenia Waldhüter: Después de tantos años de conversaciones con diferentes interlocutores, interlocutoras que han sido nutrientes para La Mar en Coche, damos la posibilidad de conversar en otras instancias que no son lo que yo llamo el periodismo manija que es ese periodismo de la primera o segunda mañana, periodística de una radio y poder ir a sus lugares, ir a sus espacios, salirnos del estudio y conversar en los espacios que quien esté dispuesto, dispuesta para la entrevista, proponga. Y eso le daba como una textura narrativa también distinta a la conversación, como un escenario que no nos será propio. Que no, no será tal vez cómodo, porque por ahí era necesario sortear alguna cuestión técnica que no estaba tan controlada a nivel sonoro, pero tomar ese riesgo. Y si bien por ahí termina complicando a veces un poco más, la agenda de producción sigue siendo una apuesta súper interesante, que es la de poder ir a los lugares de las personas con las que vas a conversar y tener esa posibilidad de ese diálogo profundo con otro tiempo, sin el tiempo de radio marcado por tandas, por temas. En otra posibilidad de una conversación un poco más distendida, que, creo yo, que además de otra lectura, también le aporta como otra narrativa. Como… en gráfica dice en el periodismo narrativo. Bueno, yo creo que algo de eso se puede poner en juego en estas conversaciones en materia de podcast.
Florencia: Vos hablas, Diego, y eso claramente se nota para quienes escuchábamos La Mar en Coche en formato en vivo y para quienes escuchamos en foco en formato podcast de un estatuto político, artístico, filosófico. Y a mí me sorprende mucho eso del laburo de ustedes, porque en general en los podcast una no encuentra esa inquietud política, como entendiendo la comunicación como un derecho humano. Hay mucho más una cuestión si se quiere… Nada de necesidad de decir cosas, pero sí en esta reflexión por atrás. Y en ese sentido me parece que también para ustedes es una posibilidad, creo, pienso, el hecho de llegar a más gente. Me imagino que también tantas le permite como difundir de otra forma esos contenidos que quizás por el dial y por las antenas, y por toda la saturación que sabemos que hay del espectro radiofónico, a veces no nos permite escuchar la radio.
Diego: Sí, también es cierto que hace muchos años ya La Mar también en su formato diario tenía una suerte de extirpación posterior para darle al mundo internético en formato bueno… Podemos discutir si eso eran podcast o fragmentos de radio colgados en internet y si hay una diferencia en eso, pero yo creo que en los últimos cuatro o cinco años más también quizás La Mar en vivo ya tenía todo un laburo de disección posterior del programa para que tenga la circulación por internet también. Y era volver por ahí un fragmento de un minuto noticia para el portal de La Tribu. Pero también en nuestro blog encontrar por separado todas las columnas. De hecho, muchos de los segmentos de La Mar históricamente fueron ganando muchísima autonomía e incluso fueron teniendo formas por fuera del programa. No sé desde columnas que después adquirieron potestad para hacer un libro, por ejemplo, como el caso de Clinamen, o que el vínculo con dos columnistas se haya transformado también en una suerte de espectáculo a la gorra en el bar de La Tribu adaptando también ese formato, como fue el caso de No lo tomes a mal. O Fuerte al medio que ya desde el origen del vínculo con Santiago Marino. Santi tiene una carrera académica, y una búsqueda muy importante en todo ese universo, y él en sí es como una institución y el paso de la columna por La Tribu era una pata, más de una cantidad de producciones que hace y que se disemina de miles de formas.
Lo que más nos interesaba quizás era aclarar que el episodio tenga vidas orgánicas posteriores, no tanto en la likeo o la… la búsqueda de la viralización, sino más bien un episodio que nos parece que es un instrumento interesante para toda la gente que trabaja en cooperativas. Circule efectivamente por toda la gente que trabaja en cooperativas y sea un instrumento para pensar el escenario que va a venir. Esa riqueza de las producciones, esa riqueza de unitarios de sentido, nos parece mucho más interesante para pensar la circulación que estar mirando como únicamente en cuántas plataformas estamos y qué pasa con los “views” o los “listen” o los “likes”. Son las dos cosas, es un complemento de ambas. Posiblemente una cosa lleve a la otra, pero esa es la búsqueda un poco posterior de la diseminación. Si yo creo que nos abre a otros públicos, pero que también cada episodio. El tema es que tenés que armarle un público. Yo creo que un público base, o una interlocución base de La Mar en Coche que tiene algo de arrastre histórico, más gente que nos conoció a partir de los podcasts seguramente. Eso es una base, que podríamos denominar los radio participantes, las radios participantes, les radio participantes del podcast, pero después también cada episodio inaugura la posibilidad de la conversación. Puede ser que a partir de eso suceda que algunos pasen a la plantilla estable de los que nos siguen escuchando y siguen interactuando con nosotros, pero después lo que ocurre es que cada episodio abre el juego. Te pongo un ejemplo: hacemos una conversación con Mariana Nazar, trabajadora del Archivo General de la Nación, y Mariana lo pone a circular como material para las capacitaciones que da para trabajadoras del Archivo. O, lo circula por sus propias redes. Entonces se vuelve una pieza de semiculto, llamémosle, en el universo del archivo, de los trabajadores de archivo, algo que nosotros no… Nunca imaginamos. Después de ahí, cuánto queda después… qué sigue escuchando el resto de los programas y demás… No lo sabemos, pero sí sabemos que cada episodio trata de dialogar con el universo de la persona entrevistada.
Mariana Nazar: «Y pensando en esto del monstruo… me quedé pensando en esto del archivo como el monstruo. ¿Qué es lo que permite abordar al monstruo? Creo que lo que permite abordar al monstruo es la disciplina archivística. Esa es la diferencia entre ver en una especie de abismo infinito de papeles, de documentos de cintas, de fotografías un caos que nos va a comer: lo inabordable. O ver algo que puede tener una lógica de la cual podemos extraer la información que necesitamos y extraerla en contexto. La diferencia es poder pensar archivisticamente, poder trabajar archivisticamente o no conocer la disciplina y entonces dejarse tragar por ese monstruo».
María Eugenia: Sí, también tiene muy buena repercusión en el mundo docente. Últimamente nos están llegando algunas repercusiones de… “Qué bueno para trabajar. O para disparar temas”. Es medio insondable. Nunca sabes hasta dónde realmente… En algún sentido, también pienso que cada episodio puede ser como ponerse un disco en algún sentido, como el trabajo atmosférico que tiene cada conversación, cada diálogo. Esa búsqueda también tiene ahí algo de singular, que me parece que también hace al momento de pensarle a este público que señalaba Diego, como te abre una ventana nueva. En definitiva, una conversación tal vez inesperada en algún sentido, aunque con muchas de las personas que conversamos ya veníamos dialogando. Entonces fue como profundizar un poco más en esa esa línea. Pero todo lo nuevo que se incorporó en cuestión de diálogo fueron múltiples ventanas.
Diego: Eso de la conversación vieja que dice Maru a mi me parece súper importante… De la conversación que viene de antes, en un punto nuevamente no ocurre con todas las personas con las que charlamos, a veces contratamos a alguien con la que no hablamos nunca, tratamos de rápidamente construir una referencia que vean que va de algo importante. En la propuesta que le haces de cómo le escribís. En poder mostrarle todo el archivo que tenés, que algo los ponga en situación de que va a ocurrir algo medianamente importante y que le puede servir como material propio después. Que se pueden quedar con un documentalito de sí mismos, o de su proyecto o de sus ideas. Pero es verdad, que sin que sea dicho esto, tratamos de no evidenciarlo. En algunos casos sí, pero tratamos no. Todo lo que suena a nivel de confianza con la persona entrevistada. No está logrado, es la hora y pico que estuvimos en su casa. Son 15 años de construcción para ir a la casa de María del Carmen Verdú, la abogada de la CORREPI, que nos abra un feriado la puerta de su casa, que nos invita a tomar mate y que haga chistes como los que dijiste, que recorra las plantitas y nos cuente lo que le gusta, que nos hable de sus parejas, de sus divorcios y demás. Son 15 años de conversación y yo creo que hay algo en el tono, llamémosle no sé en feeling de lo que ocurre en muchas de las relaciones. Muchas de las entrevistas que tienen ese acumulado histórico están en pantuflas en la casa de Tomi Lebrero. Es una construcción de diez años de charla con Tomi Lebrero en distintos tiempos para que nos preste pantuflas para transitar por su casa. Yo no sé si le da pantuflas a cualquier periodista que va a hacer una nota. Entonces me parece que ahí sí hay algo de acumulado histórico, que a mí me encanta que esté como en el espíritu, pero que no sea dicho. O sea no cancherear… de tipo “Ah lo conocemos hace Bocha a tal.” No, no. Que eso está en el espíritu de la conversación, si ser nombrado.
Florencia: Si y es interesante esto que mencionas, porque también, por ejemplo, en el caso de estos dos ejemplos que pusiste, tanto en el de María del Carmen Verdú como en el de Mariana Nazar… En el de María del Carmen Verdú a mi me pasó que yo sentí que humanicé a María del Carmen Verdú a partir de la entrevista que Uds. le hicieron. Porque, claro, siempre le escuchaba súper combativa, con un discurso tan… porque claro la actualidad de su laburo la verdad es que es bastante dura. Entonces también estar todo el tiempo hablando del registro de muerte por caso de gatillo fácil o de violencia… Es como que bueno la tenés en un registro todo el tiempo que no es el más… esto: hablando de tus exparejas… Y eso me parece que es justamente un aporte que hace el podcast En foco que a mi me encanta. Porque siento que es ese el diferencial. O mismo el caso de Mariana Nazar a mí me pareció alucinante. Y lo traigo también porque me dejó pensando mucho en el tema del archivo. Yo sé que hay radios importantes de Argentina actualmente que no guardan lo que hacen, que no graban, que se confían en Radio Cut. Y para mí eso es… No sólo porque Radio Cut suena bastante mal, sino porque es como… si nosotros no valoramos lo que hacemos y no le ponemos un cariño como de hacer un registro de eso, que se pierda, dejamos que se pierda, así nomás. Me parece como fuerte y yo creo que eso también es una posibilidad que nos da el podcast de tomar archivo y poder reinventar ese archivo y también hacerlo circular. Ahí Uds. qué… ¿alguna vez pensaron en esto o el archivo es algo que no es un tema en el equipo de La Mar, en Foco?
María Eugenia: Ah está presente. Está súper presente, está presente. De hecho, cuando podemos hay un pequeño formato que aparece dentro de En foco, que es archivo La mar y creo que se hace acopio de conversaciones de estos 15 años que nos hacen también poder linkear para atrás. Entonces, poder pensar en esa perspectiva y darle una vuelta de tuerca a la cuestión como para poder hacer otra pregunta a partir de todo lo anterior, entonces hay un juego constante ahí y que el archivo no sólo sea, digamos, bueno este es un fragmento que me entró acá porque me quedaron cinco minutos. No, tiene que hacer sentido. Y ese diálogo temporal de estos 15 años vuelto presente también abre nuevas preguntas. Por lo menos personalmente. A mí me parece que cada vez que nos encontramos revisando eso, a veces reconfirmamos algún camino, pero en alguna línea… También nos abre nuevos caminos, que eso también es súper interesante o nos obliga a pensar que venimos mucho por acá. Ya estamos cómodes aquí. Por ahí es momento de correrse hacia otro lado también. Pesando el archivo más allá del dispositivo como tal, sino como artefacto de memoria. En ese sentido.
Diego: Y yo creo que en el episodio 50 del formato podcast hicimos algo de meter mano en el archivo. Si las entrevistas son el núcleo histórico de La Mar en Coche, una entrevista en el nuevo formato es ir al extracto principal del estatuto filosófico político. El episodio 50 fue ir al núcleo del núcleo, digamos… Al minuto, a los 40 segundos de la conversación, que nos parece que condensan algo de lo que buscamos en el mundo y poner a charlar esos 40 segundos de cada entrevista entre sí por ejes temáticos, por tonos, porque parece que se responden por una cuestión sonora o lo que sea que lo armamos como collage. O ese rompecabezas, como lo denominamos. Y ahí la noción que tuvimos cuando lo armábamos y esto lo hablé mucho con Ica, con Ariel Issaharoff, que es parte del equipo de producción y editor de los podcast, de la sensación de que tendía al infinito y que podíamos no terminar nunca, de hacer este juego, de agarrar otro minuto de cada entrevista e ir por otro lado, que los episodios rompecabezas pueden no terminar nunca y volver a generar sentido y volver a generar… eso a mi me parece fundamental, como estar haciendo algo de esa calaña que casi picás en cualquier lado un podcast. Y está pasando algo muy importante. Ahora es exigente también eso, porque nos exigimos mucho con las personas que queremos entrevistar, pero también con cómo sale esa entrevista, con cómo suena esa entrevista y también le exigimos mucho a las personas que escuchan Yo eso me doy cuenta que es un problema que por un lado buscamos cierto aggiornamiento a la época de decir bueno, para circular, ahora hay que hacer todo esto. Estas duraciones, estas plataformas, este laburo en redes sociales. Y sin embargo, así todos seguimos siendo re-soviéticos, seguimos pidiendo una cosa recomplicada. Y es que alguien se ponga con auriculares. Digo con auriculares porque nosotros nos imaginamos esa escucha hiper atenta. Una hora de contenidos duros. No magazineados… Hay cortes de sonido. Hay cosas para que la narrativa vaya. Pero así todo es un pelotazo. Y a mí me gusta poco también que no pase eso, como no poder escapar a nuestro espíritu rector.
Florencia: A mí también lo que me gusta mucho y que tiene que ver con esto que decís de lo experimental, de jugar con la narrativa, jugar con cómo hablar e incorporar archivo, hacer hablar a entrevistados entre sí, aunque nunca se vieron las caras, en ese momento, en esa grabación. Y pienso mucho en la radio actual. Por eso también hacía la aclaración de que vamos a la radio y venimos al podcast. Porque bueno, para mí estamos hablando un poco también de lo mismo. Yo pienso en la radio actual y siento que el vivo y la improvisación en el vivo está absolutamente sobrestimado. […] Y me parece que eso nos genera problemas a quienes queremos producir con tiempo, con otros mensajes, si se quiere, o con otras ideas, o justamente para explotarle la cabeza a alguien con un concepto. Y para mí eso atenta contra nuestras producciones, porque… bueno por muchos motivos. Y pensaba en el recurso del humor que tienen ustedes pensba en el recurso del silencio de los tiempos, justamente. No sé, a mí se me viene mucho cuando escucho En foco, cuando escuchaba La Mar, esta idea de 4’33’’ de John Cage y decir “es esto. Es esto.” Es por acá, o sea de la radio encendida de vos estás haciendo… pensar a uno… A mí esas cuestiones, escuchándolos, escuchándolas, me explotaron. Y yo estoy agradecida al menos. Con que ustedes tengan ese laburo de preproducción para sonar como suenan. Pero ¿qué les pasa con esa experimentación?
Diego: A ver, para mí es una de las líneas más importantes de este formato En foco la experimentación sonora, la búsqueda de narrativas sonoras. Y vos mencionabas el humor, Flor y yo creo que el humor en términos más clásicos o en los términos que La Mar en Coche adoptó durante muchísimo tiempo de la dramatización, del sketch, de los personajes y demás están completamente relegado en el nuevo formato, no vas a encontrar eso. Pero hay una forma muy sutil del humor que aparece en las narrativas sonoras. Sobre todo… a veces puede ser algo de guion. Obviamente puede ser un pasaje de una conversación con alguien, pero hay como chistes sonoros. Que a mi me gustan mucho y que a veces pasan desapercibidos o de largo, pero sabemos que los hicimos. Te pongo un ejemplo. Los primeros episodios que hicimos empezamos a usar el efecto sonoro de una especie de punto separador, como una ráfaga separadora, una especie de punto digital para separar momentos, y Ariel, editanto, tenía el chiste de que ponía el punto en cualquier lado de la cortina de fondo. O sea, no esperaba a que termine métricamente la vuelta de la cortina, si era un cuatro por cuatro habitualmente uno trata de hacer coincidir la cortina de fondo para que resuelva la idea melódica rítmica y le pones el punto. Y Ariel lo que hacía era una cosa rarísima que era subía cortina y cuando la melodía no había resuelto todavía te clavaba el punto ahí y lo maravilloso de eso es que te genera una especie de salto que te permite continuar, que te saca… te despabila tomando otra palabra, que fue el eslogan de La Mar en Coche, si vos venías como medio acostumbrado a un sonido, a una conversación y acostumbrado igual, medio muerto, medio dormido, medio perdiéndote cosas. Ese punto es como que te desacomoda de nuevo. Es un recurso muy musical.
María Eugenia: Sí, también entregarse a la sorpresa que te puede abrir cada persona con la que hables, porque por ahí vas con todo el esquema de la preproducción en la cabeza y esa persona que está ahí está viva y le pasan cosas y agarra caminos que no pensabas o situaciones que decir. Bueno, esto, esto hay que incorporarlo. Me acuerdo de la entrevista con Alfredo Grande, Alfredo quedamos un día y no llegó nunca a tiempo. Entonces, ¿qué hicimos? Grabamos cinco minutos de la llegada tarde de Alfredo para después incorporarlo en el momento en el que, efectivamente, un mes después volvimos a hacer la entrevista. Entonces, son como esas cosas de desde el documental más abierto. Viste, más dispuesto el documental. Más después de decir bueno, voy con la cámara a buscar esto, voy con el grabador a esto y esto no pasa, pero pasa otra cosa y estar disponible para poder recibir eso e incorporarlo dramatúrgica también al relato. Es de las cosas de la experimentación que cuando el tiempo no nos agobia me parece que aparecen y aparecen lindo también en el relato.
Diego: Y a veces por editar, que no siempre tenemos todo el tiempo que nos gustaría para encontrar esos detalles, porque a veces, con el tiempo llegamos medio justo, entonces privilegiamos la narrativa más del contenido y no tenemos tiempo de esa capa, un poco más de juego, salvo lo que aparece y se presenta, y lo hacemos, pero cuando hay ese tiempo está buenísimo. Cosas que pasaron, por ejemplo, un episodio con Mercedes Liska una etnomusicóloga, que Ariel tuvo tiempo de editar, de bajarse un montón de tutoriales, de cómo bailar tango para extranjeros, como explicaciones a alemanes de cómo bailar tango y bajo no sé… Cuatro o cinco tutoriales distintos. Y armó como una especie de superposición de tutoriales muy delirante de cómo bailar el tango. Instrucciones para bailar el tango. Y ahí fue tanto la experimentación sonora como cierta cosa del humor. Y a veces esos fragmentos editorializan mucho más que una conversación, no poder decir las cosas de ese modo.
Florencia: Yo también reivindico este derecho que hablaba antes de la comunicación como un derecho humano para transmitir, y ustedes también hasta han experimentado dicho cosas con gente privada de su libertad entonces ahí me interesa que me cuenten esa experiencia porque me imagino lo que debe ser…
Diego: Sí, hay una de las líneas de entrevistas que tal vez es la menos desarrollada en estos cincuenta y pico episodios que llevamos, pero que nos interesan mucho, que es las historias de vida. Porque por lo general apuntamos un poco más a ciertas cuestiones, académicas, o de movimientos sociales, se nos arma más rápido esa agenda, esos vínculos. Pero la verdad es que las historias de vida nos importan y mucho. A Martín Bustamante lo conocí porque soy docente en la cárcel donde él está cumpliendo condena. A punto de salir, ya en dos semanas está saliendo Martin. Lo conocí ahí como estudiante y yo voy semanalmente a dar clases y algo de la historia de Martín conocía, pero también hay una especie de implícito en quienes trabajamos en docencia en las cárceles, que es no preguntar demasiado las historias personales. A veces se dan, obviamente, pero hay algo de no empaparte demasiado en las historias, de saber por qué están ahí, que es importante para mantener también el vínculo pedagógico, llamémosle. Pero bueno, Martin tiene una historia muy interesante. La cuenta muy bien, un gran poeta, tiene una voz aparte… muy fuerte, muy linda. Y yo aparte hago radio con él en el penal, hacemos un proyecto de radio juntos. Así que le propuse a Maru que me acompañe un día a una doble jornada en el penal a entrevistar a Martín primero y después a quedarse a participar de un taller de radio que doy en el penal. Así que ahí fuimos nos metimos en el pequeño estudio de radio que hay en la Universidad Carcelaria, lo grabamos ahí a Martín. Yo es un episodio que volví a escuchar hace un par de semanas de nuevo. Era uno que no había escuchado muchas veces, después que salió y lo volví a escuchar y me pareció mucho mejor de lo que me había parecido en su momento. Como dije, esto es de lo mejor que hicimos. [00:34:09]
Martín Bustamante: «Y yo me crié en ese ambiente, en esa cultura. O sea, yo en mi vida pensé en tener 50 años. En mi vida pensé en tener 35 años. Y hoy tengo 55. Si yo vivía 35 años, por mi mundo, yo toda mi vida dije yo voy a morir tirado en el asfalto. Porque era un orgullo para mí morir en la mía ¿entendes? Y así como todo el mundo que está dentro de este lugar. Y hace unos años, un amigo, un conocido. No voy a dar nombres, pero un conocido acá, en esta cárcel en la 48, dijo eso. Nosotros vamos a morir en la cárcel Negro. Y yo me horroricé. Yo… pensar que dije eso, toda mi vida dije eso. ¿Dónde mierda estaba viviendo? Estoy re loco. Y revertir eso hoy es imposible. Y sé que todo lo que pasó no se puede cambiar, pero sí se pueden cambiar un montón de cosas de ahora en más […]».
María Eugenia: Para mí fue una de las experiencias más. La verdad es que recordándolo y volviendo, yo no vuelvo a la entrevista, vuelvo a la situación cuando me acuerdo de ese episodio, digamos, por llamarlo así, en términos podcasteros. Vuelvo a la situación, vuelvo a todo lo que componía el espacio, vuelvo al olor en el lugar o vuelvo a la mirada de Martín o al momento en el que tenés adelante una persona que está vibrando en una… Me acabo de sorprender porque Diego dice en dos semanas sale y pasó más o menos un poco más de un año de esa conversación. Entonces sí es eso también chop pensando en esa misma clave. Me acuerdo de Viviana González, de la karateca, que fue nuestra segunda entrevista tras alguna conversación, y si bien es distinto, damos de a partir de esas de esas historias. Toda una época. Digamos. Te muestran épocas muy, muy concretas. En estas historias vividas y encontrar esa posibilidad, esa, de esa conversación, de ese foco puesto ahí, una escucha posible te da todo ese, ese cortinado de fondo que tiene que ver con cómo suena nuestra historia también.
Diego: También en ese episodio creo que hay una misión fundamental y tiene que ver con quebrar el estigma de las personas privadas de libertad. Parece ya como un cuentito medio escuchado por todos los que trabajamos en educación en los penales y demás pero sigue siendo la estrategia fundamental. Sigue siendo la herramienta fundamental que con tanta construcción maliciosa multimediática con respecto a qué pasa en las cárceles, quiénes son los que están presos y presas. Escuchar historias de vida, escuchar que puede haber transformaciones posibles, escuchar que una persona que está privada de libertad, está privada de su libertad ambulatoria, pero no de tantas otras libertades de pensamiento, de reflexión, de acceso a la salud, a la alimentación. También hay algo ahí de reivindicación básica de la libertad, ¿no?
Florencia: Si además también el cuestionamiento al sistema carcelarios que… tanto deja que desear. […] Si yo creo que es de los episodios más fuertes de foco. Porque bueno, también es el que más incómoda para quien escucha. A este ciclo yo le llamo imprescindibles también porque de alguna manera La Tribu, La Mar en Coche, directa o indirectamente, me ha formado. A mí no, al menos con la escucha. Y así como otras series de referentes si se quiere sonoros que tengo y ahí pensaba en los suyos… ¿Quiénes son los referentes de Maria Eugenia Waldhüter y de Diego Skliar?
María Eugenia: Buena pregunta. Buena pregunta. Radiofónicamente yo lo que te puedo decir es que… Desde los diez años que grabé mi primer casete haciendo mi propio programa de radio que mi madre lo encontró hace muy poco hasta… el otro día me acordaba, el dormirte con los auriculares puestos, porque estabas escuchando a Dolina ponele o estar siendo muy pequeño, dando vueltas por la casa y mi vieja haciendo sus cosas y la radio estaba permanentemente prendida. Creo que tengo un inconsciente sonoro que me acompañó siempre. Entonces yo no sé exactamente qué… Digamos qué o quién como referencia en contenidos radiofónicos. De hecho, yo entro al programa a La Mar sin saber un cuerno de elementos radiofónicos del lenguaje radiofónico. Con Diego nos encontramos en una fiesta, en una situación de evento cultural en la que yo, con unas amigas andábamos produciendo por ese entonces y a partir de esa conecta, y de que el hecho de que yo estaba escuchando muy frecuentemente La Mar en Coche salta una afinidad posible. Y yo le digo no tengo idea de esto, no tengo la más mínima idea. Bueno, desde aprender a redactar el informativo hasta terminar conduciendo con Diego el programa. El recorrido fue completamente integral y para mí la Tribu y La mar y todo lo que significa ese universo al día de hoy siguen siendo espacio de formación. O sea… nosotros, nosotras hacemos una entrevista y yo siento que aprendo. O sea, por más armada, por más esperable que sea la respuesta, tal vez. Para mí, cada una de esas instancias, es instancias de formación y aprendizaje. Mi manera de pensar, mi manera de elaborar ciertas cuestiones, se fue modificando en una praxis radiofónica. O sea, es como hoy, muy autorreferencial, pero… No estudié esto, entonces no me detuve a mirar quiénes son mis referentes, sino como es lo que me fue nutriendo, lo que me fue acompañando en la vida.
Diego: Yo tengo algunos referentes como cosas que me gustaron de chico radiofónicamente, pero no tiene nada que ver con lo que encarné yo después en la radio. Pero yo me volvía loco escuchando en la trasnoche al Gordo Nagy, en la Heavy Rock & Pop haciendo editoriales en seco… El Loco de la colina. Mucha radio de trasnoche… Tom Lupo ni hablar. Digo no fue mi estilo nunca, no tomé estilo de ahí, pero sí una referencialidad radiofónica. Y después… Yo por suerte admiro a mucha gente cercana, viste eso no me vale. Me parece importante porque admiro a mis amigos, a mis amigas y por algo son esas personas por algo busco estar cerca. Pero bueno tengo un agradecimiento muy grande y una admiración enorme por La Tribu de la época entré, del año 2006 y el acumulado que venía desde los orígenes. Pero en esa entrada tuve como cierto que tuve maestros ¿viste? Me costó mucho tiempo poder decir eso. También me doy cuenta que como una cosa que asumí después y que asumimos, me parece muchas veces como un discurso de lo horizontal y lo colectivo que me encanta, que lo respeto, que los sigo construyendo en los espacios a donde voy. Pero que no quiero que me quite de las singularidades, de los vínculos, de las afinidades, y en ese sentido obviamente que toda La Tribu es un caldo de cultivo, históricamente donde suceden cosas interesantes y de referencia y en mi caso que entré a los 23 años, de conformación de la personalidad de modo de leer el mundo. Pero en esto siento que fueron muy importantes algunas personas… Gastón Montells, para mí es, además, por suerte es un amigo y ahora es un amigo, pero un referente que sigue siendo un referente enorme. Rodrigo Tornero también me acompañó muchísimo en los modos de hacer radio. Gabriel Eusebi que me enseñó a editar, por ejemplo, que pasé cantidad de tiempo mirando qué hacía en un Vegas y no me hablaba, solo me decía mira, mira, mira. Y un día me senté y me tocó a mí la publicidad que estaba editando y ya sabía editar de estar mirándolo a él como hacía y las cosas que me iba comentando. Entonces son todos referentes con los que tuve la suerte de hacer cosas, Laura Rodríguez, para mí, es como una genia en lo radiofónicamente también, y es una amiga. Por suerte la tengo muy cerca. Y después de otros ámbitos por lo general de la música, me pasa mucho. Con qué pienso lo radiofónico, más con referencias de músicos que de radio. Entonces ahí… cómo produce tu disco Lisandro Aristimuño, Martín Buscaglia. Algo en los modos narrativos, en sus maneras de hacer humor, en la superposición de capas, de elementos que no tienen nada que ver y que lo puedes hacer convivir. Aprendo muchísimo de esos discos y ahora sí me voy más atrás de Charly García, de letras Fito o piensa que todo esto tiene que ver con las referencias que terminan haciendo el radiofónico también.
Florencia: Bueno, gurises mil gracias.
María Eugenia: Me da curiosidad qué vas a hacer con todo esto».
Ernesto Tabárez: «Uno se escapa de uno. El éxodo se escapa de uno. Y el hambre se funda a sí mismo. La diferencia es que uno se escapa solo y se funda con otros. Se funda en manada. Pero… yo a nadie le tengo más miedo que a mí. Yo soy mi peor enemigo. Soy mi único enemigo. Y al mismo tiempo la única posibilidad de ganar esa batalla es construyendo un vos menos peligroso para vos mismo. Locutora: La Mar en Coche. Podcast En foco. Radio que punza».
Miranda: Esto fue Encuentros sonoros. Una charla entre colegas que re piensan la profesión. Reflexiones sobre nuestro medio y lenguaje.
Si quieren saber más de nosotras pueden visitar nuestra página web en www.tristanaproducciones.com. También nos encuentran en Instagram, Facebook y Twitter.
Encuentros sonoros está conducido por Florencia Flores Iborra y editado por Rodrigo Ruesta. La voz institucional es de Miranda Carrete y la gráfica fue diseñada por Eolio.
Una realización de Tristana producciones. Una productora independiente que busca resignificar relatos que han sido olvidados.
Tristana producciones forma parte de Uy Cast, una red de podcast uruguayos.
– – –